Nuevo logo
Este es el candidato a ser el nuevo logo (en vista del poco éxito que tuvo el anterior)… he de añadir que tampoco es que tenga todo el tiempo del mundo para hacer logos, así que espero que os guste este.
El gran día
Se levantó de un salto, lleno de alegría, no se lo podía creer, se vistió tan rápido como pudo, pues no sabía cuanto tiempo iba a durar aquello… sí, era el gran día en que él iba a ser el protagonista de un microrrelato.
2000!!
queridos lectores, el blog cumple su 8º mes de vida con las 2000 visitas cumplidas desde 34 paises diferentes, y 80 suscripciones, por lo que quería agradeceros vuestras visitas, y también anunciar que dentro de poco volveré a pintar y a subir cuadros, ya que el equipo técnico (o sea, yo) ha estado descansando este verano. ¡muchas gracias a todos!
Museos que desculturizan
Queridos lectores, perdón por llevar una temporada sin publicar, pero el selectivo ha ocupado el tiempo que solía dedicar a escribir, y después de este, puse mi mente en barbecho para no sufrir una hemorragia cerebral, pero una vez recuperada mi mente con las inquietudes que le acompañan, he decidido reflexionar en torno a un tema que ha llamado mi atención.
Los museos son templos del saber donde se recogen los recuerdos y grandes momentos de la historia de la humanidad, y como tales, están presentes en casi todas las ciudades, mostrando al menos parte de su historia, de tal forma que la gente ha de salir sabiendo un poco más de historia y ciencia… he aquí que me encuentro en Washington DC, donde he acudido a los famosos Smithsonian -cadena de museos mantenidos con el dinero de la familia que les da nombre- y uno tras otro, encontré algo que me decepcionó profundamente, y es que, lejos de alcanzar este objetivo, salía cada vez mas insatisfecho, pues en estos museos, se suministraba una cantidad de información inasimilable, de tal forma que en la misma sala podías encontrar cientos de textos importantes, televisores funcionando continuamente con documentales que resumían 500 años de historia en 6 minutos, pistolas del siglo XVIII, banderas, sombreros, fotos, relatos de batallas… y justo al lado de la exposición de los presidentes de los estados unidos y la guerra civil, se encontraba la rana gustavo… dedicando a Disney mas espacio que el dedicado a los indios que fueron aniquilados y desplazados de la tierra que les correspondía por legitimidad… y siendo con mucho el McDonalds la sala más superpoblada, llena de gente cansada de observar en 15 minutos la historia forjada en cientos de años, y deseando comerse su big mac extra-size con una coca-cola light (para no engordar).
No es sólo este punto el que causa un profundo desasosiego en mi espíritu, sino que además, en muchas salas hay diferentes actividades interactivas como por ejemplo, una replica de un rifle de la época para que veas cuanto pesa, la posibilidad de subirte a un avión igual que el de los hermanos wright, y cientos de cosas para tocar o mover así como botones para pulsar, por lo que al llegar a una sala donde explican detalladamente cual fue el detonante de la crisis del 29 a través de largos y aburridos textos que exigen un esfuerzo mental, y nos damos cuenta, que tras tocar varias veces la pantalla, esta no es táctil, pasamos de un trozo de historia, por que no se puede “tocar”…
los museos. lugares que antaño servían para recordar, se han convertido en el juguete de la gente cuyo único interés es pasar una tarde divertida en un “parque de atracciones”, de tal forma que no haga falta profundizar en nada, porque profundizar exige esfuerzo mental, y como todos sabemos, el esfuerzo nunca es bueno…
El Teclado
Me pidió ayer Japo que estrenase el apartado de Reflexiones de Atalaya cultural, y tras sentarme delante del teclado, todas las reflexiones que en mi suelen habitar a lo largo del día huyeron de mi mente, esperando a que me alejara del teclado para volver, pero como cada vez que me siento delante del teclado se repite este extraño fenómeno, he deducido que el teclado es un repelente de reflexiones (alguien debería investigar sobre esto), y por tanto he decidido reflexionar sobre lo único que no huye de mi cuando estoy en frente del teclado… efectivamente, ¡el teclado mismo!.
El teclado es uno de los más grandes inventos del hombre desde el bolígrafo de diez colores, y lo más curioso de todo no es el teclado en sí, sino su elaborada estructura, pues fuese quien fuese quien la elaboró, pensó que su usuario lo usaría más para ganar,sumar y añadir, pues a la derecha de todo el teclado se encuentra un + del tamaño del “Enter”, mientras que el menos que se encuentra justo encima es una cosa diminuta y esmirriada -como pensado para un negocio que no pierde dinero- ,está ahí “por si acaso”. Si realmente uno se pone a mirar el teclado, se da cuenta de que no lo conoce tanto como creía, y si no lo crees así, dime: ¿para que sirve el “F11″?, ¿que metamorfosis sufrirá tu ordenador cuando pulses una de las ventanas del windows que se sitúan a izquierda y dereha de la barra espaciadora?… muchas son las preguntas que uno puede hacerse cuando observa el teclado, ¿por que hay números encima de las letras y otros a la derecha del teclado (junto al gigantesco +)?. ¿para ahorrar tiempo? ,¿pero has cronometrado lo que tardas en pulsar el primer y el último número de las zonas númericas?…, pues no vale la pena invertir millones de euros en repetir los mismos números a un lado y a otro. por supuesto, si no sabes para que sirven las teclas que tienes, no intentes nunca cruzar más allá de la línea de las teclas “F” (F1, F2, …) más arriba se encuentran las teclas que nadie ha utilizado nunca, y que están ahí puestas para que, como el espacio, el teclado sea algo siempre inabarcable e incognoscible, a la sombra de nuestro entendimiento, y si no sabes para que sirven los botones del “finis terrae” del teclado, nunca se te ocurra tocar los botones que hay debajo del teclado… (cuando lo mires entenderás porque lo digo).
Combustible per a falles
Después de haber leído decenas de ensayos sueltos de Joan Fuster -para los que no lo saben, gran escritor de la lengua valenciana- me he decidido a leerme una obra entera, aunque al final era una composición de ensayos sueltos:
A pesar de lo que pueden suponer los que conocen mínimamente a Fuster, esta obra no es una crítica a las fallas, ni mucho menos, sino más bien todo lo contrario -pues Fuster suele ser muy mordaz con todos los temas que toca-.
En él, Fuster explica el carácter de los valencianos a partir de las fallas y sus diversos elementos comparándolos con los de otras fiestas -pues es cierto que el carácter apasionado y bromista de los valencianos se refleja en las siempre satíricas fallas y en la “sorollosa” mascletá, frente a las vistosas y serenas fiestas ilicitanas, que, siendo más silenciosas, buscan mas bien la belleza en los fuegos artificiales-.
ante todo no recomiendo darse un atracón de Fuster, pues ésta obra es para disfrutarla a “pequeños sorbos”
Frase del libro: “Hem de donar al foc allò que és del foc”
Ensayo del libro: Els bunyols i altres elements
Me sugiere: pólvora
Un color: naranja
Un Personaje: Eugenio D’Ors (no es un personaje, pero de él hace las referencias más interesantes)
Puntuación (1-10): 8,5
Este Microrrelato
Era demasiado tarde para decirle nada, ya se había cortado la mano que yacía en el suelo de la cocina, mientras con la otra sujetaba el cuchillo con el que se había divorciado de su mano:
-¿pero se puede saber que coño te pasa?- dijo su hermano mientras miraba tan extraña escena
-pues que me he cortado la mano ¿es que no lo ves?-dijo el mientras miraba a su hermano fijamente-
-¿porque?- dijo su hermano perplejo-
-¿Y yo que quieres que te diga?, no tengo ni idea, porque al cabrón de nuestro autor le salía de las narices que me cortara la mano en esta mierda de microrrelato.
-calla, que gracias a nuestro autor existimos…
-¿pero como quieres que me calle?, ¡pero si me ha cortado una mano y ni siquiera nos ha puesto nombres!, no somos libres… nos controla continuamente, dijo mientras se cortaba la otra mano con la boca.
-¿será cabrón?… me ha cortado la otra mano, dijo mientras miraba a su hermano. pero pensando que me había pasado, decidí volver a ponerle las dos manos, pues para eso soy yo el autor, a la vez que decidí quitarles la existencia terminando el microrrelato…
Aquel día
Aquel día estaba cansado, pero no como de costumbre… nadie se dio cuenta en el metro, tampoco sus amigos se dieron cuenta, finalmente su familia acabó por no darse cuenta tampoco, y su cansancio únicamente acabó reflejado en un microrrelato que escribió aquel mismo día…
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